El deporte israelí de duelo: falleció Ralph Klein (1931-2008).

Tras una larga enfermedad por la que estuvo luchando a lo largo de estos últimos cuatro años, falleció hoy en el Hospital Sheba de Tel HaShomer Ralph Klein (77), un icono del deporte israelí en general y del básquet y de Macabi Tel Aviv en particular.

El niño que nació en Berlín de una familia húngara que escapó a Budapest antes del comienzo de la 2da. Guerra Mundial, que vivió en gueto judío de Budapest y que gracias a los salvoconductos del diplomático sueco Raoul Wallenberg salvó su vida, deja un espacio vació en nuestro país.

Después de finalizada la guerra y tras estar en campamentos de refugiados judíos, Klein llegó con su madre y su hermana que se había salvado en Auschwitz, a Israel y vuelve a su primer amor que lo mantenía entretenido en los difíciles días europeos: el básquet.

En Macabi Tel Aviv este hito encontró su casa y a partir de ahí se transformó en figura fundamental del equipo auriazul. Más tarde se destacó en la selección israelí donde consiguió el 5to. puesto en la Eurocopa de 1953, y en el Mundial de Río de Janeiro, teniendo el mejor porcentaje de tiros libres del torneo. Como jugador macabeo consiguió ocho campeonatos locales y seis Copas del Estado.

El basketball fue toda su vida y tal es así que a los 33 años en cuanto colgó los botines como jugador ya empezó a dirigir técnicamente primero en las divisiones inferiores de Macabi Tel Aviv y más tarde al primer equipo que empezaba a surgir en el firmamento europeo.

Pero lo que lo catapultó a la fama y marcó un antes y después en el deporte israelí ocurrió en 1977, cuando fue el primer DT israelí en conseguir una copa europea de equipos (hoy Euroliga) con Macabi Tel Aviv. Ralph fue el conductor de ese equipo que puso a Macabi Tel Aviv en el mapa del deporte europeo y a partir de allí su hinchada fue considerada como la más bullanguera de la región; y el estadio de Yad Eliahu (hoy Nokia Arena) se transformó en un bastión inexpugnable para todos los grandes equipos europeos (Real Madrid, Barcelona, Panathinaikos, Olimpiakos, CSKA, Virtus Bolonia, etc.).

Más tarde tomó la dirección técnica de la selección nacional israelí consiguiendo el mayor logro continental de una selección hebrea: el subcampeonato en los europeos de Torino en 1979, venciendo entre otros al entonces campeón mundial Yugoslavia, a España, a Francia y cayendo sólo en la final ante Rusia. Toda una generación de grandes jugadores empezando por Mickey Berkovich, Moti Aruesti, Itamar Marzel, Boaz Yanai, Steve Kaplan, Barry Leivobich, Janan Keren y muchos mas fueron sus pupilos y bebieron con mucha sed toda esa motivación que siempre sabía darle a sus equipos.

Fue un técnico ganador y lo demostró en todos los lados que pasó. Desde otros equipos israelíes como Hapoel Tel Aviv, Elitzur Natania y Hapoel Jerusalén, yendo más tarde a dirigir a la selección alemana en 1983 y clasificándola a los Juegos Olímpicos de Los Angeles donde consiguió el 8vo. lugar. La ida a Alemania le valió muchas críticas de la prensa israelí e incluso en su propia familia, pero Ralph siempre dijo que como “sobreviviente del holocausto era su triunfo personal el haber podido como judío, enseñarle a los alemanes a jugar”.

El básquet fue su vida y su vida fue el básquet. Enseñó en el Colegio de Entrenadores donde todos los directores técnicos que ejercen hoy en día tanto en Israel como israelíes que triunfan en el extranjero fueron sus alumnos. Retirado de la DT siguió dando cátedra y organizando campamentos de basketball para jóvenes en épocas de vacaciones y dirigiendo voluntariamente a la selección femenina del secundario Hadassim de Natania llevando a sus alumnas a la consagración como campeonas nacionales.

En el año 2005 y cuando la enfermedad ya empezaba a hacer mella en su cuerpo, recibió el Premio Israel por su trayectoria deportiva. En su casa de Even Yehuda lucen en un cuarto especial todos los trofeos y medallas conseguidos a lo largo de su carrera como jugador y como DT. En abril de este año y cuando su quebranto de salud ya era más que evidente, la hinchada de Macabi le realizó un homenaje multitudinario donde vinieron sus pupilos de todas las épocas, pero también rivales europeos que fueron estrellas en sus países y jugadores de la NBA como DR J (Julius Erving) que demostraron su cariño a alguien que ha dejado marcado el camino del triunfo, la caballerosidad y la deportividad tanto adentro como afuera de las canchas.

Q.E.P.D. – Z”L.

Desde el Desierto del Neguev para Deportes.co.il
Rubén Friedmann

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