
A menos de 4 minutos del término del tercer cuarto, cuando el resultado marcaba un aplastante 67-45 a favor de Macabi Tel Aviv, los hinchas de Hapoel Jerusalén imperturbablemente seguían alentando a su equipo.
Parecía algo surrealista: los macabeos se floreaban y les salía todo, pero el aliento a los rojos de la capital no cesaba pese a que su equipo sólo había convertido 6 puntos en casi 7 minutos del 2do. tiempo.
Y cual si fuera un boxeador casi en nocaut que le están contando hasta nueve y logra revivir, esa es la única explicación del drama que se vivió en la final del la Copa del Estado, una de las mas emocionantes de los últimos años.
Pero vayamos por partes. El primer tiempo fue desde un principio auriazul. El DT Tzvika Scherf le preparó una sorpresa a su colega Dan Shamir, incluyendo al joven Omri Caspi en el quinteto titular. Y la joven promesa no lo defraudo. Junto a la buena conducción de Ventigo Cummings, los aciertos de Yotam Halperin y Mario Fizer y el dominio en las tablas de Terence Norris, las diferencias en el tanteador fueron aumentando constantemente y sólo los triples de Sharon Sasson y algunas incursiones de Jamie Arnold, los dos ex-Macabi Tel Aviv, pudieron descontar distancias poniendo un justo 50-39 al término del 1er. tiempo. Para peor el base jerosolimitano Dror Hagag recibió su 4ta. falta personal en forma prematura y le sacó fuerza defensiva a su equipo.
El 2do. tiempo fue más de lo mismo: Macabi encontraba espacios para penetraciones de Halperin, Fizer con la ayuda ahora de Batista y de Vujcic. Con un parcial de 15-6 llegamos a una diferencia record y el festejo anticipado de los hinchas macabeos que ya veían la recuperación de la Copa luego de dos temporadas de sequía.
Pero lo que es el básquet: Hapoel Jerusalén empezó a marcar hombre a hombre a presión en toda la cancha, en especial al principio del último cuarto. Aparecieron los aciertos tan esperados de Timmy Bowers, Arnold y Pnini y en pocos minutos pudieron descontar toda esa diferencia que parecía inalcanzable. Y a sólo 3’34 del final Jerusalén pasa a ganar 79-78 con un parcial de ¡24-5! en menos de 7 minutos.
Macabi no tu respuesta a la avalancha roja. Sus hombres se fueron cargando de faltas personales y saliendo uno detrás de otro: primero Halperin, luego Caspi, enseguida Norris, y mas tarde Fizer, dejando la sensación que Tzvi Scherf no hizo los deberes en el momento de la verdad.
Los últimos segundos fueron interminables, pero los aciertos en tiros libres de Jamie Arnold con 17 de 21 y un total de 29 puntos; y por otro lado errores de Will Bynnum que quiso salvar la patria en jugadas individuales le dieron una merecida victoria a Hapoel Jerusalén 93-89 y mandaron a su capitán Erez Marcovich a recibir la copa de manos del Presidente Shimon Peres. Y una mención aparte para la hinchada jerosolimitana que demostró lo que es alentar a un equipo en las buenas y en las malas.
Desde el Desierto del Neguev para Deportes.co.il
Rubén Friedmann
Escrito por Deportes.co.il
La tradición dice que la noche de las semifinales siempre es emotiva, incluso más emotiva que la propia final. El Nokia Arena lució repleto con 11.500 espectadores, ruidosas hinchadas y las esperanzas de llegar a la final y recibir de manos del presidente Shimón Peres la tan preciada Copa.
Escrito por Deportes.co.il
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