Un ejemplo de paz.

     El deporte es una actividad en la cual se mezclan situaciones exógenas relacionadas con la vida social, política o económica. Ocurren hechos discriminatorios. Es habitual en el fútbol los cánticos racistas. Sin embargo, los sucesos aciagos son provocados por la minoría. Pero, el deporte también es una herramienta útil para la unión de los pueblos o de ciudadanos cuyas naciones están en conflicto. Se eliminan los prejuicios y los atletas demuestran que la convivencia es posible más allá de ciertas diferencias. Los Juegos Olímpicos son un espectáculo único en el cual se promueve el intercambio cultural. En Israel, hay equipos con integrantes hebreos y árabes. Un caso similar es el dobles de tenis femenino compuesto por la judía, nacida en las tierras gobernadas por Ehud Olmert, Shajar Peer y Sania Mirza, la musulmana proveniente de India.

     Debutaron juntas en octubre del 2005 en el certamen de Tokio. Se conocían hace un tiempo y son amigas sin importar la religión que profesa cada una. Son un ejemplo para los funcionarios públicos que incentivan las contiendas bélicas o que motivan el odio a otros individuos. Peer, de 20 años, es profesional desde el 2004. Es una joven talentosa. Con una corta trayectoria ya se posiciona entre las 20 mejores jugadoras del mundo, Su compañera Mirza, por cumplir 21 en noviembre, inició su carrera en la elite en el 2003. En su país, es la estrella deportiva del momento debido a que cosecha marcas históricas: fue la primera tenista de su Estado que obtuvo un título de la WTA y también en participar en el abierto de Estados Unidos. Se ubica en el puesto 31 del ranking universal. El dúo compitió en cuatro torneos y en el último, en Stanford, levantaron, hasta el momento, el único trofeo juntas. Sin embargo, la unión de las tenistas fue un tema conflictivo.

     India e Israel mantienen óptimas relaciones diplomáticas desde 1992. Escasos días atrás firmaron un acuerdo para desarrollar un nuevo sistema de misiles antiaéreos. A pesar del antecedente, las quejas provinieron de los islámicos. Las críticas llovieron abruptamente hacia Mirza. Rechazaban el vínculo de ella con una hebrea. No sorprende que haya sucedido esto. En varias ocasiones, atletas árabes se negaron a enfrentar en una competencia a judíos. En cambio, Shajar Peer nunca fue cuestionada en su nación por compartir el dobles con una mujer musulmana. Además, su compañera recibió reclamos de los clérigos por utilizar polleras cortas y remeras ajustadas catalogadas por los religiosos como “antislámicas”. Incluso, fue víctima de amenazas de muerte. Pero, continúo con la misma vestimenta. En aquel momento la asiática manifestó: “es bastante molesto que mi vestimenta se haya convertido en el centro de una controversia. Yo me considero una buena musulmana haciendo lo que hago. No creo que por jugar al tenis con minifalda insulte a mi religión”. El hecho expone la discriminación que existe contra las damas en las comunidades en las cuales le rezan a Alá. Son tratadas como un ser inferior. Sus derechos, prácticamente, son nulos en comparación con los hombres. Son esclavas. No son respetadas. Antagónicamente, Peer nunca fue reprobada por la ropa que luce en los partidos.

     Más allá de los obstáculos impuestos por algunas personas para separar al dúo, ellas desoyeron los comentarios aciagos y en el 2007 disputaron 2 certámenes juntas. Aunque luego de su asociación en el 2005 prefirieron distanciarse para evitar polémicas. “Somos grandes amigas. Realmente no importa si ella es de Israel y yo de India”, declaró Mirza con respecto al asunto. Por su parte, Shajar aseguró: “nosotras somos deportistas y no hacemos política. Es una buena idea que el tenis aproxime culturas diferentes”.

     Nuevamente, este caso demuestra que la convivencia entre judíos y musulmanes es posible. Para eso, es necesario eliminar los prejuicios y comprender que una relación prominente con otro ser humano no depende de su religión, color de piel, ideología, etc. Los políticos deberían captar el mensaje y difundir el mismo a sus pueblos en vez de incentivar el odio. De esta manera, se pacificará el mundo.  

Luciano Adam
Deportes.co.il

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Una respuesta a Un ejemplo de paz.

  1. Anónimo dice:

    jajajajajajaj
    Hasta luego

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